
La mayoría de mis colegas de RRHH están obsesionados por la retención del talento cuando basta con mirar al cielo (que aquí es metáfora de la naturaleza), para observar cosas como:
La cigueña blanca (ciconia ciconia) no migra si tiene unas condiciones adecuadas.
En todo caso el talento debe tener suficiente espacio de libertad, tanto como para decidir si quedarse, marcharse o regresar. Así que nuestra verdadera responsabilidad en las empresas, y especialmente como profesionales de recursos humanos, pasa a mi modo de ver, por cuidar y actuar sobre el ecosistema, y no tanto en buscar soluciones individuales para casos concretos. Y esto implica muchos cambios necesarios en viejos paradigmas:
1) No se puede generalizar que las personas son lo mas importante de las empresas, pero luego cuidar de unas pocas.
2) No se puede discriminar por talento, de manera que actuemos sin grandes criterios sobre los que a nuestro juicio, a veces sesgado y sin estar pegados al negocio, tienen talento. El talento es universal, si no vemos no es porque no exista.
3) No se debe creer que el talento individual es propiedad de la empresa y que por invertir en él nos otorga la propiedad, y por ende tratar de fugitivo al que marcha de una empresa (lo llamamos fuga de talento). El talento es libre.
4) No se deberia condenar o limitar su regreso, y con frecuencia lo hacemos malinterpretando la lealtad.
5) En las organizaciones nos vamos a encontrar con personas que suman y que multiplican (valor) y con personas que restan y que dividen (valor), conviene que desarrollemos herramientas para detectar más esto que lo que llamamos talento.
6) Los resultados reales y el carácter es mucho mas decisivo que lo que pretendemos que sea talento o talento potencial, solo para justificar estructuras que necesitan profesionales en búsqueda de promesas de valor.
JRL
